El primer libro que le dio un giro a mi relación con mi hijo fue Cómo multiplicar la inteligencia de su bebé, de Glenn y Janet Doman; lo leí justo después de Su hijo es un genio de Tony Buzan, los dos recomendados por mi hermano. Los efectos colaterales de esas lecturas fueron este blog y la desescolarización.
Vía estimulación temprana, llegué a Crianza Natural y leí el ya clásico Bésame mucho, del pediatra Carlos González. Por fin alguien ponía negro sobre blanco lo que yo ya sabía por intuición, por instinto y, sobre todo, por sentido común. Es un must read.Después llegaron Neill, Holt y Gatto. Imprescindibles. Como todo lo de Laura Gutman y Casilda Rodrigáñez.
The Natural Child de Jan Hunt, es el equivalente en inglés al Bésame mucho. Una lectura introductoriay balsámica.
Al poco tiempo, llegaron Faber y Mazlish con su Padres liberados, hijos liberados y su continuación más práctica Cómo hablar para que los hijos escuchen y cómo escuchar para que los hijos hablen. Y last but not least, el Big book of unschooling de Sandra Dodd. Deberían leerlo todos los padres del mundo, incluso los que escolarizan.












